Era incapaz de estudiar. Como siempre le sucedía. Tenía la cabeza sujeta con sus dos manos e intentaba no desviar la mirada de las imágenes de su libro de historia. Las letras escritas le aburrían. Se sentaba y hacía como que estudiaba pensando en las nubes. Se ponía a jugar a la vídeo consola y luego se tumbaba en la cama en el modelito que se iba a llevar al examen. Quiso sentarse a estudiar otra vez, pero sonó el teléfono. Era su amigo. Se fueron a jugar al tenis. Regresó a su casa a la noche. Cenó con el libro encima de la mesa y la tele encendida con el volumen a toda pastilla. Como siempre, a la mañana siguiente sonó el despertador muy temprano para poder estudiar, pero cuando suena siempre lo apaga y sigue durmiendo. Llegó el examen. No tenía ni idea y no le importaba.
Álvaro Navarro Galán. 4ºC
Una vez más esa tarde mi madre me regañó porque eran las seis y no había empezado a estudiar. Estuve más de cuareta y cinco minutos merendando para poder ver la televisión. Después de la merienda me acerqué al escritorio, abrí el libro y encendí el ordenador. Cuando venía mi madre, yo apagaba la pantalla y hacía como si estudiara. A la mañana siguiente me levantó mi madre a las seis y media para seguir estudiando, pero cuando se fue volví a dormirme. Cinco minutos antes del examen cogí el libro para estudiar por primera vez, pero el temario era muy amplio por lo que decidí dejarlo. En el examen puse mi nombre y crucé los brazos.
José Luis Herreros 4ºC
Estaba en clase de Ética. Me situé atrás del todo. Mientras la profesora explicaba teoría de Aristóteles estoy haciendo dibujos en la mesa. Transcurrido un tiempo, me llama la atención y me sobresalto. Cuando se dio la vuelta, me puse a contar las baldosas del suelo. Después de contarlas todas, miré hacia la ventana. Cuando parecía que me divertía observando a mis compañeros, la profesora cerró la persiana porque le molestaba el sol a la más fea de la clase. Ya no podía más del aburrimiento que tenía. Intentaba escuchar a la profesora pero me mareaba. Me puse a ver las ilustraciones del libro. Unas ruinas de Roma, unos cuadros de pintores famosos, un caballo de mármol aparecían. Luego la profesora me preguntó qué es lo que habíamos leído y yo no supe contestar. Me puso un negativo y me advirtió una vez más que estudiara. Ella ya me conocía mi trayectoria y sabía que no iba a hacerlo.¿O a lo mejor sí?
Ricardo Rubio Sánchez 4ºC
Se levanta de la silla y se dispone a ir a la cocina para merendar. Se hace el bocadillo y vuelve a su habitación. Mira el libro en el cajón pero pasa de él. Se tumba encima de la colcha y pone la televisión. Cuando termina de merendar vuelve a la cocina y coge un refresco. Se sienta en el escritorio y coge un libro y lo abre por la primera página. No tardó ni dos minutos en coger el móvil y mandar mensajes. Cuando se dio cuenta había pasado una hora y media sin saber de qué trataba la primera página. Se conectó al mesenger y puso el libro al lado del ordenador. Finalmente mientras jugueteaba con el "pendrive" y pensaba en el fin de semana, consiguió leerse unas páginas del tema, pero sin prestar atención. Cuando al día siguiente llegó a clase recordaba algo que había leido, pero al asomarse al libro de un compañero que estaba repasado no le sonaba ni las fotos. Había perdido la tarde leyendo un tema que no entraba en el examen.
Irene López Fresneda 4ºC
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