Con un mono de color negro y un gorro de lana del mismo color, cuando las nubes tapaban la luna y la gente no pasaba por la calle, se dirigió hacia la puerta y entró. Atravesó el vestíbulo rápidamente. Por el rabillo del ojo vio al vigilante inconsciente en el suelo, tal como le habían dicho. Subió las escaleras hasta la planta seis. Allí había una puerta con lector de tarjeta. La sacó de su bolsillo. Le tembló la mano al pasarla. Había abierto muchas veces la puerta, pero de día, con la gente, y sin malas intenciones. El lector emitió un pitido y la puerta se abrió. Dentro había una gran habitación con varios cubículos, uno de ellos el suyo. Pasó y registró el cubículo que estaba más alejado. Miró en los cajones pero no encontró nada. Entonces recordó las instrucciones:"Detrás del ordenador". Apartó la computadora y vio algo brillante. Era el chip que estaba buscando. Todos sus problemas estaban solucionados. Desde que había leído aquella carta siempre estaba más nervioso. Le habían amenazado con revelar su pasado más oscuro. Un pasado lleno de delitos, que le podían costar la vida. No dirían nada, siempre y cuando les trajese ese chip. No sabía qué contenía, pero la vida es más importante que un trozo de metal. Iba a guardarlo en el bolsillo y largarse de allí, cuando la alarma saltó. Se oyó un ruido escandaloso que le puso muy tenso. Si la alarma había saltado quería decir que el ordenador había captado el nombre del último que accedió a la camara. Le pillarían, y entonces se sabría todo. Pero se le ocurrió una idea. Ellos le vigilaban, ellos le ayudarían. Se deshizo el nudo de los zapatos y extrajo el cordón. Cogió unos CDS de unas mesas, los ató con cordones, y los puso en la ventana. Así vería que estaba en apuros. A los pocos minutos vio a alguien de abajo que le echaba una escalera. Ya oía las voces en la entrada, así que arrojó los cordones y los CDS al suelo y bajó la escalera. Cuando iba por la mitad del trayecto, se le deslizó un zapato y cayó al suelo. No lo supo, pues estaba inconsciente, pero el hombre que le había dado la escalera le sustrajo el chip del bolsillo, ocultó el cuerpo del que creía muerto detrás de unos contenedores y se marchó. Al cabo de unas horas se despertó con un fuerte dolor de cabeza, sin recordar nada y con la única idea de tomar una copa.
José Luis Crespo Cepeda 3ºA
1 comentario:
muy bonito ^^!!
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