LEY NO ESCRITA,
de Louise Glück
Interesante cómo nos enamoramos:
en mi caso por completo, del todo,
y, oh, a menudo,
así fue en mi juventud.
Y siempre de hombres aniñados,
amorfos, sombríos, que daban tímidas patadas
a las hojas muertas:
como Balanchine.
Ni siquiera los veía como distintas versiones de lo mismo.
Yo, con mi inflexible platonismo,
con mi empeño en ver las cosas una a una,
me alcé contra el artículo indefinido.
Y así, los errores de mi juventud
me hundieron en la desesperanza,
porque se repetían,
como suele ocurrir.
Pero en ti percibí algo ajeno al arquetipo,
una verdadera expansión, un optimismo
y un amor a lo terrenal
que no conocía mi carácter. Con orgullo
bendije la buena suerte de tenerte.
La bendije por completo, al igual que aquellos años.
Y tú, a sabiendas y con crueldad
me enseñaste poco a poco el sinsentido
de esa palabra.
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