Todo en Literatura debe estar impregnado de sentimientos y sensaciones. Por eso, lector, invéntate una descripción de una playa que diga algo del carácter o de la forma de ser del narrador que creas conveniente.
Fíjate como ejemplo en el carácter melancólico y pesimista de esta playa de un cuento de John Cheever:
"Esa playa es un vasto paisaje, mágicamente limpio y sencillo. Es como un fragmento lunar. La marea había apisonado el suelo, de modo que era fácil caminar, y todo lo que quedaba sobre la arena había sido modificado dos veces por las olas. Estaba el esqueleto de una concha, un palo de escoba, parte de una botella y un pedazo de ladrillo, ambos golpeados y quebrados hasta ser irreconocibles..."
Te propongo que crees tu propia descripción de una playa imaginaria o paseada durante tu último veraneo en el Mediterraneo o vete a saber dónde estuviste. Los elementos y los objetos que coloques, o simplemente las alusiones dirán mucho del estado de ánimo de tu personaje en ese momento.
O te propongo también la descripción de unas "nubes"que transmitan , igual al ejercicio anterior, un determinado estado anímico del narrador. Por ejemplo, "las nubes emitían esa clase de resplandor que parece sangre" sirve para transmitir dramatismo y tensión entre las personas. También podría ser cómo es "el cielo" en un determinado momento. Por ejemplo, John Cheever, en La geometría del amor, escribe:
"Había oscurecido tanto que podíamos ver en el cielo el movimiento de la luz del faro. En las sombras restallaban las detonaciones constantes de la marejada..."
Para sugerir inmediatamente después que la casa familiar está en peligro y que podían ahogarse todos.
En fin, te animo a practicar el sutil arte de la escritura literaria. Hasta pronto:
José Luis Crespo Foix
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario